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21 DE jULIO 2018 20:10 (Amistoso en Miami)


DIM

Boca

SESENTA REFUERZOS Y UNA OBSESION


A primera vista hasta parece el título de un poema, pero es el resumen de los mercados de pases de la gestión de Daniel Angelici al frente de Boca desde enero de 2012 hasta la fecha en los cuales invirtió, hasta aquí, más de 75 millones de dólares con el objetivo de que el club de la Ribera vuelva a ganar la Libertadores: por ahora no lo logró.
Desde su llegada al sillón de Brandsen al 800, Angelici estuvo cerca de ser el capo del continente en dos ocasiones: En la edición 2012 fue finalista, con Julio Falcioni como DT. El tan agónico como inoportuno empate de Romarinho en la Bombonera complicó la revancha con Corinthians, en San Pablo. La falta de reacción para renovar el préstamo de Facundo Roncaglia, más los rumores, luego concretados, de que Juan Román Riquelme anunciaría su despedida en Brasil condimentaron un clima espeso que culminó con derrota 2 a 0 y la medalla de subcampeón sobre el pecho.
La más reciente aproximación de Boca y Angelici de la séptima Libertadores se dio hace dos años y con los mellizos en el banco de suplentes. Fue el primer mercado de pases de los Barros Schelotto como cabeza de grupo; atrás había quedado el periodo de transición entre la salida del “Vasco” Arruabarrena y el mercado de pases de invierno donde Boca luego de una sufrida fase de grupos y una infartante definición ante Nacional accedía a las semifinales de la copa.
El escenario era el ideal. El equipo estaba clasificado a las semifinales, enfrente había un rival con poca historia (Independiente del Valle), un mercado de pases en el medio y casi un mes y medio para trabajar, por el receso obligado por la Copa América Centenario. Para ese mercado de pases previo a la llave ante los ecuatorianos el presidente, por pedido de Guillermo Barros Schelotto, trajo a Darío Benedetto y a Walter Bou. El mediocampo lo reforzaron con Fernando Zuqui, pero en defensa Angelici creyó que no habría problemas y lo pagó carísimo: derrota en Ecuador y en la Bombonera, adiós a la final copera y críticas tardías a Daniel Díaz y a Juan Insaurralde, los zagueros de entonces. El Cata se fue enseguida, junto con Agustín Orion, y el chaqueño lo hizo un año después, tras perder la titularidad.
Luego del abrupto y bochornoso desenlace copero, Angelici incorporó a Axel Werner a préstamo por seis meses para que le pelease el arco a Guillermo Sara. En defensa trajo a Jonathan Silva y a Santiago Vergini. Cabe destacar que el entrenador había pedido a Agustín Marchesin para que sea el guardametas y a Gustavo Gómez para que sea el primer marcador central.
En el medio el “Tano” apostó por un desconocido volante central colombiano llamado Willmar Barrios. El DT no lo pidió y no lo ponía en el equipo titular. Hasta que llegó River y un baile antológico en la Bombonera para que el Mellizo se diera cuenta que Boca no tenía marca en el medio y de ahí en adelante “Chichito” fuera amo y señor de la mitad del campo.
Arriba llegó Ricardo Centurión con su combo nocturno a cuestas. En la cancha le dio muchos frutos a Guillermo y fue hombre clave para la obtención del torneo local; pero afuera hizo de las suyas y Angelici no lo perdonó. Pese a la insistencia de Schelotto, la última palabra la tuvo el presidente y Centurión debió regresar a Europa.
Junto al “Wachiturro” llegó Junior Benitez, que tuvo poca participación y poca influencia en los resultados.
Para principios de 2017 Guilllermo y Angelici consensuaron que el arquero debía ser Agustín Rossi, ex Estudiantes y Defensa y Justicia. El pibe alternó buenas y malas en los primeros meses, pero con el correr del tiempo, mermó su nivel y fue responsable en varios goles que recibió Boca. Hoy le buscan un reemplazante, pese a que Barros Schelotto sostiene que será el titular en el torneo y en los cruces a mata o mata de la copa. Para el inicio de la Superliga llegaron Espinoza y Cardona, a ambos los trajo el presidente. Sólo el colombiano pudo tener continuidad. Los dos están muy cerca de hacer las valijas y buscar nuevos horizontes.
Ya este 2018 Angelici reforzó la defensa con Paolo Gotz, un viejo conocido de Gullermo, proveniente de México y a Emmnuel Más y Julio Buffarini, dos ex campeones de América con San Lorenzo en 2014; pero Daniel no se quedó allí. Decidió compensar la salida de Centurión repatriando a Carlos Tévez de China. El Apache se había ido sin que nadie lo eche al exótico mundo asiático y volvió para ser el líder sin la cinta de capitán. Junto a él llegó su amigo Ramón Ábila; al que los mellizos tampoco pidiero y hasta ningunearon por su estado físico, A fuerza de goles “Wanchope” se ganó la 9 que dejó vacante Benedetto por lesión y fue partícipe necesario del bicampeonato de Boca.
A las claras en éstos casi 27 meses de sociedad se podría decir que el presidente fue quien mejor ojo tuvo para con los refuerzos. El DT sólo la pegó con Benedetto, mientras que el hombre fuerte de tribunales acertó con Barrios y Ábila. Una cosa está más que clara el presidente tiene un mejor ojo que el DT, pero es éste último quien decide quién entra y quién o no al campo de juego. Se sabe que la copa arrancará nuevamente en agosto y Boca deberá enfrentar a Libertad de Paraguay en los octavos de final, será el primer obstáculo de los cuatro que le quedan en su camino hacia la séptima.
Para éste mercado de pases con vistas a la conquista de América, el inicio de la Superliga donde busca el tricampeonato y ganar la Copa Argentina, Angelici se movió más rápido de lo pensado. Aún no terminó el mundial y Casa Amarilla recibió a Mauro Zárate, luego de dejar Vélez tras una historia de misterios, histerias y desaires amorosos. Se sumaron el colombiano Villa, una nueva apuesta dirigencial y Carlos Izquierdos para reforzar la defensa desde el fútbol mexicano. El mellizo se frota las manos, aún puede llegar Gustavo Gómez, proveniente del Milan de Italia, aunque hay diferencias en la forma de pago de su salario; y hasta suenan el arquero Ospina del arsenal inglés de gran mundial con la Selección Colombia y Nahuel Guzmán, arquero del Monterrey. Y eso que muchos dijeron que el Presi estaba más atento a lo que pasaría con la Argentina en el Mundial y el futuro de Jorge Sampaoli que con la plantilla del club de la Ribera.
“Les pido a los hinchas que confíen. Vamos a poner al club entre los cinco mejores del mundo. Preparen los pasaportes porque vamos a viajar de nuevo para ganar todo”, sostuvo Angelici en diciembre de 2011 previo a las elecciones que lo catapultaron como presidente del club más grande del continente. Ya pasaron seis años y medio y no puede sostener tamaña promesa. Ya son 63 refuerzos y ninguna copa es una mochila muy pesada. Es hora de que el presidente y el entrenador, que él mismo eligió y fue a buscar, la cumplan. Si así no lo hicieran que Dios y el pueblo boquense se lo demanden.

Fede Pérez Rivero
@FedePR12

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