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19 de mayo 2018 (Amistoso)


Talleres

Boca

Con el corazón en La Boca y la oreja en San Pablo

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Boca igualó uno a uno con Junior en su riesgosa visita a Barranquilla y estiró la definición del grupo hasta la última fecha como local ante Alianza Lima, donde deberá ganar y esperar una mano del Palmeiras que recibe en San Pablo al equipo colombiano.

La batalla de Barranquilla no tuvo vencedores, ni vencidos. Boca no jugó bien, pero plantó bandera con lo que pudo y se hizo fuerte en los momentos más adversos. Excelente partido de Wilmar Barrios y aceptables actuaciones de Santiago Vergini y Lisandro Magallán.

Qué manera de sufrir por Dios. Parece que así va ser hasta el final. Boca venía jugando bien en el primer tiempo y tenía contra las cuerdas a Junior, le anularon mal un gol a Pablo Pérez a la salida de un tiro libre y luego le inventaron un penal en contra. Agustín Rossi, lo atajó, pero en el rebote lo embocaron y el equipo de Guillermo Barros Schelotto, sin merecerlo, estaba 0-1 y eliminado. En el complemento con más corazón que fútbol lo fue a buscar y lo empató con un gol en contra. El 1-1 final de Barranquilla, lo deja sin depender de sí mismo:, pero vivo. El próximo miércoles 16 de mayo, deberá ganarle en la Bombonera a los peruanos y esperar que Junior deje puntos con Palmeiras, ya clasificado.

En Colombia no pasó nada y a la vez pasó de todo. Fue un encuentro dramático. En lo personal hubo tres situaciones que me paralizó el corazón. La primera fue cuando Luis Ruiz marcó el 1 a 0, luego de que Rossi atajara el penal. En ese momento, un sudor frío recorrió toda mi espalda. Fue como si me hubieran dicho la fecha de muerte de un ser querido Por primera vez la posibilidad de quedarse afuera en la fase de grupos tras en 24 años fue tangible y créanme, se me vino el mundo abajo. La segunda fue cuando Agustín Rossi, que venía teniendo un partido medianamente aceptable con respuestas sobrias, le pifió y casi se hace un gol en contra cerca de los cuarenta minutos del segundo tiempo, ya cuando el partido estaba para cualquier cosa y con Boca jugado en ataque. La tercera y última fue cuando un mal cálculo del medio campo y Magallan le extirpó la pelota a Teo cuando éste se dirigía hacia el arco boquense, ya en tiempo de descuento.

Por momentos, Boca jugó con el corazón de todo nosotros, los hinchas. A los que no nos dá lo mismo salir campeón dentro o fuera de la fase final de Copa Libertadores, como había dado a entender Pablo Pérez en la previa. Hubo lapsos de entrega, empuje y desorden, protagonizados en su mayoría por Cristian Pavón, que ilusionaron con la victoria y otros ratos de situaciones inexplicables. De fallos indefendibles para futbolistas profesionales de un equipo como Boca y hasta de falta de diálogo entre compañeros. En fin escenas de un desconcierto absoluto.

Pero finalmente Boca respira aliviado. Salió con vida de uno de los partidos más difíciles de su historia reciente. No por Junior, que le planteó un juego de igual a igual y jugó con la presión del rival, sino por el contexto. Porque no había margen de error. Porque estaba en juego nada menos que la posibilidad de quedarse afuera de los octavos de final por primera vez en casi medio siglo. Porque al menos esta vez evitó un fracaso mayúsculo. Nada menos.

Ahora habrá que esperar dos semanas para poder lograr la clasificación a la siguiente ronda y despejar todas las dudas. Éste fin de semana Boca tiene la chance de coronar esta semana turbulenta con una nueva vuelta olímpica, si se dan algunos resultados y poner la cabeza de lleno en el duelo ante el conjunto incaico dentro de dos semanas. La Bombonera va a reventar y va a pasar por todos los factores emocionales por las que un hincha puede pasar. Con el corazón en La Boca y claro con la oreja en San Pablo.

Fede Pérez Rivero

@FedePR12

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