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10 de diciembre de 2017 21:30 HS


Estudiantes

Boca

RECALCULANDO

Boca volvió a perder y jugando un mal encuentro. Ésta vez su verdugo fue Rosario Central y el escenario fue el Gigante de Arroyito. El Xeneize volvió a caer en el juego emocional y friccionado que le había propuesto el Canalla en el duelo por Copa Argentina y el resultado fue el mismo: 0-1 y con un dolor de cabeza para los mellizos. Se acercan los escoltas.
El equipo de los mellizos perdió el rumbo en Rosario. Entró en el juego combativo que le propuso Central, y que la semana pasada le había propuesto Racing en la Bombonera. Tal parece que le están encontrando la vuelta al tipo de juego del equipo de la Ribera y el campeonato se puso caliente. Tanto como el partido de esta noche a orillas del Río Paraná. Ambos equipos se mataron a patadas y protestaron en todas las jugadas polémicas. Pésimo arbitraje de Patricio Loustau que dejó los jugadores hagan lo que quieran.
Irresponsable el gesto de Paolo Goltz que a la vista de todos le dio una patada a Marco Ruben y dejó al equipo con un hombre menos. Llamativamente y en medio de la improvisación a la que fue sometido Barrios para suplir el lugar que dejó el ex Lanús; éste respondió de forma sobria y segura en su rol de marcador central. Excelente partido de Lisandro Magallán, sin dudas de lo mejor de éste Boca sin ideas. Otros puntos altos, pése a la derrota fueron Agustín Rossi que con cuatro intervenciones extraordinarias, mantuvo al Xeneize en partido y de Gino Peruzzi, que en defensa alternó buenas y malas, pero que en ataque se animó y en dos guapeadas suyas por derecha casi llega el gol del empate, primero asistiendo a Espinoza que remató cerca del palo y luego asistiendo Nández que remató de forma defectuosa. Como contra partida bajos rendimientos de Pablo Pérez que fue el primero en entrar al jueguito que propuso Central y pegó por todos los partidos que no venía pegando. Fabbra fue desbordado siempre y en ataque no gravitó, como venía sucediendo. Arriba Pavón, fue preso de una mala decisión de los mellizos que lo hicieron jugar por el centro del ataque en lugar de Junior Benitez, de flojísimo partido. Del otro lado del ataque Cardona fue de lo más peligroso del equipo con sus remates de pelota parada. En la última del encuentro tuvo el empate pero su disparo se estrelló en el palo. Quizás inmerecido desde el juego, pero merecido por las chances que generó en el final, donde se lo llevó por delante a Central; más con rebeldía y orgullo, que por generación de juego.
El próximo domingo será el último partido del año en la Bombonera y Boca necesita volver al triunfo, más por lo anímico, que por lo numérico. Aún es líder indiscutido, pese a que sólo lo separan tres puntos de San Lorenzo, su escolta. Que así sea. Este equipo parece perdido en lo futbolístico y los mellizos necesitan reiniciar el GPS de juego.
Fede Pérez Rivero
@FedePR12

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